Ciclo de compresión
El ciclo de refrigeración por compresión mecánica de
un fluido en fase gaseosa, es el más comúnmente utilizado y por lo tanto
también el más conocido. En su aplicación convencional, el compresor es
accionado por un motor eléctrico, existiendo diversas configuraciones en su
acoplamiento: éste puede ser abierto, cuando el eje del compresor
está externamente unido al motor eléctrico, hermético cuando ambos están
contenidos en sólo envolvente hermético y las partes mecánicas son enfriadas por
el propio retorno del refrigerante; semi-hermético cuando ambos
dispositivos, compresor y motor comparten su acoplamiento en caja cerrada, pero
el motor se enfría de manera convencional por medios externos.
Con este mismo ciclo frigorífico puede accionarse el
compresor con un motor endotérmico utilizando como combustible gas natural o
GLP en fase vapor. En todos los casos se trata de la configuración abierta, con
un compresor conectado al extremo del motor endotérmico mediante un dispositivo
amortiguador para evitar la transmisión de vibraciones.
El ciclo de compresión, al igual que en el ciclo de
absorción, se obtiene el efecto frigorífico aprovechando que el fluido
utilizado como refrigerante necesita obtener de su entorno el calor necesario
para pasar del estado líquido al de vapor cuando es introducido en un espacio
donde la presión es notablemente inferior a la que estaba sometido cuando se
encontraba en fase líquida, antes de entrar en él. La temperatura de
evaporación (ebullición) depende de la presión, pero todos los líquidos
necesitan calor para hervir e inversamente, su vapor debe perder calor para
condensarse y volver al estado líquido.
En la figura 1
puede seguirse el recorrido del refrigerante en el ciclo de compresión:
Figura 1. Ciclo de compresión mecánica
El gas refrigerante es comprimido en el compresor y
descargado a alta presión en la tubería que lo conduce al condensador donde, al
ser enfriado se condensa cediendo calor al medio enfriador. Ya en fase líquida,
el refrigerante, que continua sometido a alta presión por efecto del compresor,
se dirige por la tubería llamada línea de líquido hacia la válvula de expansión
que permite reducir su presión al entrar dentro del evaporador donde hierve
absorbiendo el calor de su entorno, por lo tanto enfriándolo, para dirigirse
finalmente a la boca de aspiración donde el ciclo se inicia de nuevo. En
determinadas condiciones se coloca un depósito de líquido entre el condensador
y la válvula de expansión para poder equilibrar los volúmenes de refrigerante,
como es el caso ilustrado en la figura 1.
La zona de alta presión se extiende desde la descarga del compresor hacia la
válvula de expansión, mientras que la de baja abarca el tramo comprendido desde
la descarga de la válvula de expansión hasta la boca de aspiración del
compresor.
Los fluidos utilizados como refrigerantes en los
ciclos de compresión, son principalmente los que pertenecen a la familia de los
hidrocarburos halogenados. No obstante, los del tipo Clorofluorocarbono
totalmente halogenados sin presencia de átomos de hidrógeno en su composición
química, llamados CFC: (Flúor, Carbono, Cloro), empleados hasta hace
relativamente poco (año 1995) han sido prohibidos al agredir en gran medida la
capa de ozono y ser responsables del efecto invernadero. También está prevista y regulada la
desaparición en el 2015 de los denominados HCFC (Hidrógeno, Carbono, Flúor,
Cloro), similares a los anteriores pero que contienen átomos de hidrógeno en su
molécula siendo por ello menos estables y
descomponiéndose antes el alcanzar la estratosfera, teniendo por lo tanto un reducido potencial
de destrucción de la capa de ozono. Por
último, existen los llamados HFC: (Hidrógeno, Flúor, Carbono), que son
Fluorocarbonos sin cloro, con átomos de hidrógeno, sin potencial destructor del
ozono dado que no contienen cloro.
Estos refrigerantes pueden ser puros o mezcla de
diferentes gases, las cuales pueden ser azeotrópicas o no serlo. Las mezclas azeotrópicas están formadas por
tres componentes y se comportan como una molécula de refrigerante puro.
Las mezclas no azeotrópicas están formadas por varios
componentes pero la mezcla no se comporta como una molécula de refrigerante
puro. Por lo tanto la carga de refrigerante que funciona con estos gases se ha
de realizar siempre por líquido ya que cada gas se comporta de diferente manera
en estado gaseoso. Además, este tipo de mezclas tiene el llamado deslizamiento, lo que significa que a la
misma presión la temperatura es distinta si está en estado gaseoso o en estado
líquido. Este deslizamiento puede ser desde 1º hasta 7ºC. También existen
refrigerantes que son fluidos inorgánicos, como el amoniaco (NH3),
el anhídrido carbónico (CO2) y el anhídrido sulfuroso (SO2). Por último también se utiliza en alguna
instalación doméstica el isobutano, denominado R-600 y que es altamente
inflamable. En la tabla 2.1 puede verse la distribución de los distintos
refrigerantes comúnmente utilizados.
Figura 2. Clasificación de los refrigerantes
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